Ellas mandaban en los 70. Son la letra americana, la letra al aire y letra la tipo.

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Recuerda Ricardo Moreno que antaño las tipografías no se utilizaban como en la actualidad —lo cual hasta le parece exagerado—. Más que tipos de letra, empleaban formas de crearlas y por aquel entonces solo conocían tres: la americana, la letra al aire y la letra tipo.

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Ricardo Moreno Rotulando una letra americana

La americana era una letra que no precisaba de un dibujo previo. Para hacerla bastaba con hacer dos líneas paralelas. Después, en el espacio que quedaba entre ellas, se rotulaban las letras a mano alzada y, normalmente, de forma inclinada. Cada rotulista tenía su propia letra, lo cual les servía a ellos para identificarse y a otros como pista para reconocer la autoría del rótulo. Era habitual encontrar la letra americana en rótulos de cristaleras o columnas que comunicaban promociones temporales.

La letra al aire tampoco necesitaba dibujo previo, pero sí precisaba marcar la superficie. Para crearla se dibujaban dos líneas paralelas y, a diferencia de la americana, después se hacía un marcado entre ellas que servía de guía para luego pasar el pincel. Ya con él las letras se definían, se pintaban, se creaban… ¡se les daba vida! Normalmente esta letra se utilizaba en rótulos muy elaborados y de carácter permanente.

La letra tipo era la única que se dibujaba al completo. Una vez terminado el dibujo, cualquiera podía rellenarlo respetando, eso sí, los márgenes. Este trabajo de relleno era propio de aprendices mientras que el del dibujo, obviamente, era de maestros. La versatilidad de esta forma de letra permitía su uso en casi cualquier superficie: vidrio, fachadas de edificios, entradas de comercios…

Cuenta Ricardo que si ellos en València empleaban estas tres formas de letra era porque no conocían más. Por aquel entonces analizaban, estudiaban y reproducían las letras que veían en revistas, periódicos e incluso tarjetas de visita. No tenían otras referencias y apenas existían libros de muestras. Algunos eran El arte de la rotulación de Mercedes Bonet o los libros de láminas de Miguel Pedraza o Antonio Villarroya. Todos ellos hablaban de estilos de letra más que de técnicas, lo cual era útil para los maestros para conocer sus proporciones y distintas aplicaciones, ya fuera para un rótulo de pared, un vehículo comercial o una esquela de periódico.

El arte de la rotulación
El arte de la rotulación

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